Shale y Medio Ambiente: ¿Por qué?

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Shale es el tipo de yacimiento no convencional desde el cual se extrae petróleo y gas directamente de la roca generadora a través de una técnica conocida como estimulación hidráulica, fractura hidráulica o fracking, practicada desde hace varias décadas en todo el mundo.

La palabra Shale significa “Lutita”, traducida literalmente a nuestro idioma, que es una roca sedimentaria con bajo grado de metamorfismo, cierta fisilidad y rica en materia orgánica, que carece de la porosidad o permeabilidad para liberar los hidrocarburos.

En general se utiliza otra traducción, importada sobre todo de medios españoles, en la que se le llama “Esquisto” (una roca similar, de mayor grado de metamorfismo y no necesariamente rica en materia orgánica). El Shale es apenas uno de los tipos de yacimientos de petróleo y gas no convencionales, en próximas entregas intentaremos desarrollar un poco más sobre el resto de los no convencionales.

La técnica que permite explotar los yacimientos tipo shale no estuvo disponible económica ni tecnológicamente en el siglo XX. A partir del agotamiento de las reservas en los sistemas convencionales a nivel mundial y del avance tecnológico, esas variables se fueron modificando. La técnica conocida en el mundo como Fracking permitió en la última década cambiar la perspectiva energética de Estados Unidos, a partir de la explotación de reservorios tipo Shale, al punto de plantearse un escenario de autoabastecimiento.

Esta revolución, con los cambios que implica en la política y economía de todo el planeta, no se podría haber dado sin esta Fracturación Hidráulica. Y justamente su nombre en castellano describe bastante bien de qué se trata la técnica: unas fracturas de hasta 100 metros de largo y 2 milímetros de diámetro, generadas en la formación a través de la inyección de agua, arena y algunos químicos para favorecer la liberación de los hidrocarburos.

El descubrimiento del yacimiento asociado a la Formación Vaca Muerta en Neuquén ha generado mucha expectativa y también muchas preguntas. Unas de las más repetidas son: ¿qué tiene de especial el Shale? y ¿Cómo va a afectar la explotación de este nuevo tipo de yacimientos al medio ambiente?

La respuesta a estas preguntas, entendemos que se combina en una sola idea: El origen de las preocupaciones se encuentra en el (genuino) temor a lo nuevo. Un nuevo tipo de yacimiento, con una nueva técnica de explotación, con una nueva legislación en torno a la duración de las concesiones territoriales y sobre todo sin antecedentes en nuestro país. Como en todos los casos, a los temores se los debe combatir con hechos y estudios científicos para echar luz sobre el miedo que proviene del desconocimiento.

La explotación de petróleo y gas en Vaca Muerta va a llevar una serie de desafíos técnicos y logísticos, que devienen de la perforación de una gran cantidad de pozos. Los yacimientos de este tipo se explotan en forma de áreas llamadas “clústeres”, que incluyen cientos de pozos. Estos pozos, una vez terminados y completada la estimulación hidráulica, permitirán la recuperación del petróleo y gas del Shale durante un plazo que puede alcanzar las cuatro décadas. Esta necesidad básica de realizar una gran cantidad de pozos por unidad de área, a veces tan cerca como un pozo cada noventa metros, cambia muchos aspectos de la explotación pero no afecta las variables medioamblentales.

Para concluir, la necesidad de realizar una importante cantidad de pozos, sumado a la técnica de estimulación hidráulica, generará para la región un movimiento nunca antes visto. Desde los desafíos logísticos hasta la obtención, tratamiento y reutilización de grandes volúmenes de agua, incluyendo la movilización de insumos en cantidades industriales, generación de empleos (directos e indirectos), sumado a los servicios que se deberán proveer a estos trabajadores. Utilizando estándares internacionales y con un Estado (provincial y nacional) que controle estas actividades, el medio ambiente se mantendrá protegido y seguro, sin posibilidad de contaminación. La diferencia más notable será positiva y evidente: estará en la generación de empleos, el cambio de la economía regional y la posibilidad de no seguir comprando la energía a otros países.

Redactor: Ernesto Gallegos, Geólogo y Docente de la UBA. @berenjenal

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Categories: Noticias del SHALE

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