La mentira del Fracking en Claromecó

Nicolás De La Plaza

Nota colaboración de Nicolás De La Plaza*

Aviso que este articulo está plagado de entrecomillados, sería imposible escribir sobre este tema si no lo hiciera.

Me enteré, esta semana, de una nueva comparsa desopilante contra el desarrollo energético argentino: el tema del fracking en la Cuenca de Claromecó (Sureste de la Provincia de Buenos Aires). Sinceramente, desconocía la posibilidad de que se pudiera encontrar petróleo y gas en la provincia de Buenos Aires, más que nada por no existir antecedentes de ningún tipo.

Investigué un poco y me encontré con: 1) una carta de “alumnos de 3er año” de quién sabe qué colegio de provincia pidiendo que no se destruya el medioambiente; 2) artículos que hablan de las supuestas zonas de explotación como “zonas que podrían ser afectadas por el fracking”; 3) la famosa mención a los “terremotos” que ocasionaría el fracking; 4) “las canillas del baño que largan fuego”; 5) una nueva, la “contaminación sonora” que originarían, supongo, los camiones y las perforadoras; 6) el viejo y querido “Calentamiento Global”; 7) y, por último, los llamados a “coordinar” una unión de:  organizaciones ambientales, las gloriosas ONG, las asociaciones de “vecinos”, las cooperativas (?) y todo el bagaje de asociaciones de gente que disfruta de ir a las reuniones de consorcio. Agrego al Proyecto Sur de Pino Solanas que, lamentablemente, no pudo estrenar su película contra el fracking porque, hay tanto desconocimiento del tema en ella, que hasta un chico de jardín de infantes se daría cuenta del humo demagógico.

Pero, entre tanta solemnidad ambientalista, encontré un artículo en inglés del año 1995 del Oil & Gas Journal (http://www.ogj.com/articles/print/volume-93/issue-39/in-this-issue/exploration/exploration-argentina39s-claromeco-basin-needs-further-exploration.html ) que habla de la novedad de esta cuenca (19 años atrás). Dice que, debido al tipo de formación geológica de la zona, “podrían” darse las circunstancias de existir petróleo y gas “atrapado” en reservorios. Habla sobre que se concesionó el bloque al Grupo Bridas pero, a la vez, explica que no hay ninguna muestra disponible del hidrocarburo. Es algo normal, de todas formas, que las petroleras adquieran derechos sin saber si hay o no petróleo; digamos que esa es la base y el riesgo de este negocio, lo que lo vuelve apasionante. El secreto es analizar la tierra y las formaciones geológicas, ver qué números dan y, recién en ese momento, apostar un par de millones de dólares para perforar. En donde yo vivo, Oklahoma, hay miles de historias de fortunas y bancarrotas provenientes de esta “duda” al invertir en perforar. En Texas, esas historias hay que multiplicarlas por 100.

Volviendo a la tierna resistencia de nuestras orgullosas amas de casa de la provincia a que haya “terremotos” en la zona pampeana, originados por los yankees de Chevron y Galuccio, está presente el tema que, lamentablemente, se volvió recurrente en los artículos que escribo: la insistencia del argentino medio a perder oportunidades de desarrollo. Y no lo digo desde el lado “economicista”, como leí por ahí, sino desde el lado de la psicología: en los pueblos del interior se construye una forma de vida, un orgullo, un arte del concepto de “vivir tranquilo”. Pero eso no significa vivir sin ser asesinado por un cellular, como en las grandes ciudades, o dormir 4 horas de siesta diarias, sino algo mucho peor: el “vivir tranquilo” es sobrellevar la vida dentro de la mediocridad social, económica, espiritual y psicológica más absoluta.  Es la insatisfacción adherida a la psiquis, después de tantos años de mansedumbre, que convierte a esta gente en sombras que caminan intrascendentes durante toda su vida terrenal.

Vivo en un pueblo de 30.000 habitantes, la escolaridad acá es una de las más bajas de Estados Unidos, la mediocridad en el aire te la fumas en pipa, de niguna forma pretendo insultar al valiente pueblo bonaerense… pero hay consenso en evitar un cambio cualitativo de sus vidas, y un salto de calidad impresionante que sus ancestros no hubieran imaginado. No hay ni una sola muestra de petróleo que provenga del subsuelo de la provincia de Buenos Aires pero, de todas formas, se oponen al fracking. Leí que habría gas de carbón pero no son fuentes serias; ojalá hubiera algo publicado, pero no, no hay. No hay petróleo ni gas en la provincia de Buenos Aires (hasta ahora) y no se están haciendo perforaciones de ningín tipo.

Pero hay un pueblo unido. Un pueblo unido y cobarde que no pelea contra los funcionarios corruptos que les arruinan la vida, pero valientes contra la posibilidad de un progeso real.

*Abogado, Universidad de Buenos Aires y Master en Derecho del Petróleo en The University of Oklahoma (@ziberial)

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Categories: Fracking en Argentina

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1 reply

  1. Reblogueó esto en La capital del shaley comentado:
    Compartimos la nota de Nicolás De La Plaza para Independencia Energética sobre el mito del fracking en Claromecó.

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