¿Nadie quiere que Argentina produzca energía?

Fracking en Argentina

Por Nicolás de la Plaza @ziberial

Si hoy todas las fuerzas políticas, salvo la que administra el Estado, se oponen a que Argentina tenga un desarrollo energético que puede catapultar al país a ser una potencia ¿esto quiere decir que el argentino medio no quiere que exista producción petrolera? ¿Argentina es un país con habitantes que no quieren energía?

Criticar que un Estado paga la indemnización de una expropiación es en términos generales (no argentinos) casi un chiste. Pero dentro de la burbuja de pensamiento descabellada que aflige a Argentina, parecería un escandalo.

En estos días rarísimos para la política y específicamente en el tema energía, tenemos casos de posiciones increíbles. Por ejemplo, el PRO de Tandil, en alianza con la UCR y el massismo, lograron declarar a Tandil “Zona Libre de Fracking” en el Consejo Deliberante. Una zona en la que no hubo y no hay ni una gota de petróleo.

Es decir que el PRO, que hoy sería la única alternativa “no de izquierda” en todo el mapa político, se estaría oponiendo a que Argentina tenga un desarrollo energético ¿Exagerado? No. La explotación de crudo a través del fracking es la única forma de que Argentina no se convierta en un país importador. En un Uruguay. Las reservas argentinas convencionales (las de toda la vida, las que se explotan sin fracking, las que según Pino Solanas no contaminan…) tienen como máximo 30 años de vida. Siendo generoso.

Pero el PRO se opone. Si bien dentro del partido esta posición anti-producción petrolera no está generalizada (rescato a Miguel Braun y a Federico Sturzenegger con notas a favor del desarrollo energético), el gobierno de la ciudad nombró como funcionario de la ciudad de Buenos Aires a Juan Carlos Villalonga, el ex presidente de Greenpeace. Grenpeace, un mix de ideología colectivista, ataques quirúrgicos a ciertas compañías en desmedro de otras, lobby periodístico (desde mi nota sobre Camila Speziale en Infobae y luego de bajarla y subirla dos veces, fui prohibido en ese diario), es la punta política en el PRO en energía. Una política energética medievalista, como la de Pino Solanas o Lozano.

Todo esto lleva a una pregunta: Si hoy todas las fuerzas políticas, salvo la que administra el Estado (y hay que decirlo, lo siento), se oponen a que Argentina tenga un desarrollo energético que puede catapultar al país a ser una potencia real en unos años, ¿esto quiere decir que el argentino medio no quiere que exista producción petrolera? Si lo que paga electoralmente en el 2015 es oponerse a la producción petrolera, ¿entonces Argentina es un país con habitantes que no quieren energía?

Respecto al pago a Repsol, anotar:

– Cuando en los ’90 se privatizó YPF el barril de petróleo costaba 23 dólares. Hoy está a un promedio de 105 dólares

– Cuando se decidió la privatización en 1992, el rojo de YPF eran de U$S700 millones de dólares anuales (unos 3.000 de hoy)

– Cuando se decidió la expropiación de YPF (hasta ayer era una confiscación), el patrimonio neto de la empresa eran U$S4.500 millones (12 de activo, 8 de pasivo). Se pagarán U$S5.000 millones. Está bien.

– En Estados Unidos durante todos los ’80 y parte de los ’90 quedaron en pie el 10% de las empresas petroleras que existían en la década de los ’70. Hoy se triplicaron.

– Las empresas norteamericanas cerraban porque el valor del barril no alcanzaba ni para pagar el sueldo de las recepcionistas. En YPF pasaba lo mismo.

– Menem desarrolló la única privatización del subsuelo de un país. Salvo Estados Unidos que siempre fue privado, es el único caso del mundo. Polémico, pero no dejó de ser audaz.

– Con Repsol nunca hubo desabastecimiento grave de nafta y los precios, a pesar de incrementos y quejas, siempre se mantuvieron en un promedio normal respecto a los precios globales (más bajos que en Uruguay que no tiene petróleo y más caros que en Venezuela que flota en petróleo).

Con el descubrimiento de Vaca Muerta, Argentina se convirtió en la tercera reserva petrolera (shale) del mundo ¿Tenía que volver al Estado? Creo que sí, aunque el ideal es el sistema norteamericano. Pero si el argentino medio se opone al fracking porque le cree al documental de la canilla que tira fuego, estaríamos a 500 mil años luz de pasar a un sistema donde el subsuelo es propiedad en línea recta hacia abajo del dueño de la superficie. Como es en Estados Unidos.

¿Tenía el Estado argentino que pagar indemnización por la expropiación? Claro. ¿Qué somos? ¿Comunistas?

Fuente: independencia-energetica.org

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