Dos familias reclaman su parte del negocio mapuche

Los fondos millonarios que reciben las comunidades mapuches –fruto de los acuerdos con las petroleras- han despertado una gran polémica entre las familias descendientes que piden “ingresar al negocio” y que se subdividan los campos cerca de Loma La Lata.
Se trata de dos familias, Cárdenas y Peniñori, que aseguran ser descendientes directos de María Genoveva Cárdenas, una mujer que nació el 3 de enero de 1881 y que aparece como la dueña originaria de las tierras donde reclaman el territorio las comunidades Kaxipayiñ y Paynemil.

 

“Acá nos dejaron afuera porque todos somos familiares, pertenecemos a la misma línea de la abuela. Esto no es una cuestión solo de mapuches, sino un tema familiar que lo venimos tratando de hace tiempo”, explicó un integrante de la familia Peniñori.

 

Hace una semana se juntaron más de 20 personas en una reunión en esta localidad donde se adelantó a LM Neuquén que ambas familias pedirán un informe financiero a las comunidades luego de que este diario y otros medios dieran a conocer los contratos de la empresa La Lata SRL, de Rolando Gabriel Cherqui, bisnieto de Genoveva Cárdenas y werken de los Kaxipayiñ.

 

En el fondo, existe un debate sobre la cuestión del reconocimiento de las comunidades mapuche por un lado y de índole familiar por otro, que es el juicio de sucesión que pretenden los herederos de las familias. En mayo de 2008, el Juzgado Civil N° 5 llamó a los herederos, pero solo a los de Feliciano del Carmen Cherqui, hijo de Juan Cherqui y de Genoveva Cárdenas. Esta línea sucesoria es la más fuerte en cuanto a la identidad mapuche, ya que Feliciano tuvo tres mujeres, ente ellas, Florencia Catropay, Lucía Catrupan y Margarita Paynemil, según se constata de las actas de nacimiento.

 

Pero no todos los de la familia Cherqui están ligados al campo donde actualmente viven las comunidades. Hay otros que viven en Centenario, como Luciano Cherqui (ex concejal y primo de los Kaxipayiñ), además de otra mujer y varios familiares y nietos. La única persona viva directa de Genoveva Cárdenas es Rosa Guzmán Morales de Peniñori, de 76 años. “Yo viví un tiempo en el campo, pero después cortamos relación”, explicó.

 

Según coinciden varios de los miembros de las dos familias, hace años hubo un acuerdo (entre abogados y parte de la familia) para “dejar afuera a la gente de Centenario”, descendiente de las comunidades mapuches. Pero recién hoy reclaman los derechos sobre las tierras. Los Peniñori y Cárdenas piden estar incluidos en los “derechos de familia”, ya que todos vienen de la misma abuela, quien pastoreaba esos campos a principios del siglo XX y que en 1920 obtuvo un boleto de marcas y señales de su ganado. Aseguraron conocer bien a sus primos, aunque no todos se hablan ni tienen contacto directo.

 

Hace tiempo, les pidieron un informe de cuentas por la servidumbre que cobran de YPF. En ese momento, solo pudieron ver un contrato de $100 mil mensuales a los Kaxipayiñ, que vencía el 15 de mayo de 2014. “El dinero es lo que divide a la gente y acá pasó esto. Algunos cobraron y otros no. Se habla mucho por los medios, pero poco se sabe de la historia”, concluyeron.

Fuente: La mañana de Neuquén

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Categories: Fracking en Argentina

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