Vaca Muerta, el fracking y su regulación

En noviembre de 2011 la empresa YPF dió a conocer públicamente la existencia 927 millones de barriles equivalentes de petróleo provenientes de reservorios no convencionales en la provincia de Neuquén. Desde ese momento y en los últimos tres años, ha tomado especial relevancia en nuestro país el llamado “fracking”, y la mediática formación geológica de Vaca Muerta. Lo cierto es que mucho se dice desde los medios de comunicación, desde las ONG, desde la industria y desde la política sobre esta actividad, con mensajes contradictorios para el público y a veces muy tendenciosos.

La formación geológica de Vaca Muerta cobró especial relevancia a la sazón de un informe emitido por la Agencia de Información de Energía de los Estados Unidos publicado en junio 2013 en el que se estudiaron y describieron las reservas técnicamente disponibles de hidrocarburos “no convencionales” en el mundo. En dicho informe, se ubica a la Argentina como el cuarto poseedor mundial de shale oil (petróleo de esquisto) y el segundo poseedor mundial de shale gas (gas de esquisto), siempre hablando de hidrocarburos técnicamente recuperables. Este Informe es una actualización y ampliación de uno similar realizado en el año 2011, y evalúa 137 formaciones en 41 países fuera de Estados Unidos. El informe, presenta para nuestro país enormes perspectivas en cuanto a la explotación de hidrocarburos no convencionales.

En primer término, es esencial aclarar al lector que se acerca por primera vez al tema, que los hidrocarburos presentes en Vaca Muerta, son los mismos hidrocarburos presentes en todo nuestro país y en todo el mundo. La única diferencia es que estos hidrocarburos se encuentran ubicados en reservorios “no convencionales”, y por ello, los métodos de explotación y extracción son distintos.

¿Que implica que un reservorio es “convencional” o “no convencional”? Los reservorios convencionales poseen a los hidrocarburos ubicados en “trampas”. Estas trampas constituyen zonas porosas del suelo en las cuales se presenta una acumulación de petróleo y gas. Estas zonas porosas poseen poros permeables y conectados entre sí, lo que permite a los hidrocarburos desplazarse y ser explotados bajo las técnicas convencionales.
Ahora bien, parte de los hidrocarburos existentes en el subsuelo no lograron desprenderse de la roca madre donde se generaron, por lo que no pudieron migrar hasta las “trampas” que mencionamos previamente. La roca generadora que no permite la migración de hidrocarburos es lo que conocemos como “reservorio no convencional”, y se caracteriza por ser una roca de baja porosidad y escasa permeabilidad. El hidrocarburo se encuentra encerrado o ocluido en esta roca.
Esta situación es conocida desde hace décadas, sin embargo lo que no estaba suficientemente desarrollado eran las técnicas para “liberar” estos hidrocarburos de la roca generadora. De hecho se han empleado técnicas para liberar los hidrocarburos de la roca generadora desde el siglo XIX.

Las técnicas empleadas actualmente consisten básicamente en inyectar un fluido a muy alta presión para lograr micro fracturas en la roca madre que liberen los hidrocarburos. Pero por las propiedades de la roca, las micro fracturas abiertas tienden a cerrarse, por lo que es necesario que el líquido de fractura sea acompañado con algún elemento “soporte” que impida el cierre de esas grietas y así permitir la migración de los hidrocarburos. En la actualidad se utiliza agua para la fractura y arena para impedir el cierre de las grietas. Asimismo, y como se explicará a continuación el líquido inyectado posee determinados aditivos, lo que constituye una de las principales críticas a la actividad. Todo este método es técnicamente conocido como “fractura hidráulica” o “estimulación hidráulica”, pero se generalizó como “fracking”.

Así las cosas, cuando hablamos de estimulación hidráulica debemos tener presente que este método se utiliza en la Argentina desde hace más de 50 años, dado que los reservorios convencionales en algunos casos requieren de estimulación hidráulica. Es más, según afirma el Geólogo Ernesto Gallegos “Según información que emerge de las bases de datos históricos de YPF, el primer pozo donde se realizó fracturación hidráulica (en forma conjunta con Halliburton) se encuentra en el yacimiento Sierra Barrosa, donde se bombearon 20.000 libras de arena dentro de las fracturas como agente de sostén. ¿La fecha? Mucho antes de lo que se hubieran imaginado: 23 de septiembre de 1959”.

Ahora bien, lo que ha generado la gran notabilidad del asunto bajo análisis es que los reservorios no convencionales siempre requieren de la estimulación hidráulica, por lo que se extenderán en forma notable la cantidad de estimulaciones hidráulicas realizadas.

Cuando se hacen críticas a la práctica de la estimulación hidráulica principalmente se mencionan las consecuencias negativas en el ambiente que dicha actividad ha producido en algunos lugares del mundo. Inclusive en las redes sociales pueden verse videos de dichas consecuencias. Entre las principales críticas se encuentran las que a continuación describimos: (a) utilización de grandes cantidades de agua para realizar la fractura, siendo el agua un recurso escaso, (b) utilización de sustancias químicas en el agua de fractura, lo que podría generar la contaminación de napas, (c) que podría generar sismos y terremotos, y (d) destino del agua recuperada (flow back) y el tratamiento de la misma.

Las críticas mencionadas previamente han dado lugar a que a nivel internacional algunos países hayan restringido o prohibido estas actividades.
Francia prohibió la fractura hidráulica a través de la Ley 835 del 13 de julio de 2011. Dicha Ley no sólo prohíbe las explotaciones futuras sino que deroga las licencias previamente otorgadas y vigentes. La norma prohíbe la técnica de la fractura hidráulica independientemente de que la misma sea utilizada en yacimientos convencionales o no convencionales. La norma no cita en sus fundamentos estudios técnicos realizados sobre los posibles riesgos pero utiliza como fundamento el principio de prevención consagrado en su normativa, aunque no menciona explícitamente el Principio Precautorio.

El 18 de enero del 2012, Bulgaria se sumó a la prohibición del fracking y la Republica Checa tendría una moratoria de hecho sobre la actividad. También algunos estados de los Estados Unidos de Norte América han dictado normativas restrictivas de la actividad, y varias Comunidades Autónomas de España lo han hecho de la misma manera.

En nuestro país, el Consejo Municipal de la Localidad rionegrina de Cinco Saltos, aprobó la Ordenanza Municipal Nº 1049/12, por la que se prohibió “la actividad de Explotación y Exploración No convencional de Gas y Petróleo (Fracking) en el ejido municipal, ya que la misma no se encuentra reglamentada y no se cuenta con una estructura con la capacidad que permita tener un control estricto del desarrollo integral de esta práctica”. Existen otros municipios que intentan aprobar iniciativas similares.

La Recomendación de la Comisión Europea del 22 de enero de 2014

Contrariamente a la tendencia prohibitiva mencionada antes, la Unión Europea publicó, el 8 de febrero del corriente, una Recomendación de la Comisión Europea, fechada 22 de enero de 2014, la que estableció los “principios mínimos para la exploración y producción de hidrocarburos (como el gas de esquisto) utilizando la fracturación hidráulica de alto volumen”.
El objetivo de la Recomendación es establecer “los principios mínimos necesarios para apoyar a los Estados miembros que deseen realizar actividades de exploración y producción de hidrocarburos mediante la fracturación hidráulica de alto volumen, garantizando al mismo tiempo la preservación de la salud pública, el clima y el medio ambiente, el uso eficiente de los recursos y la información del público”.

Regulación Ambiental Específica en la República Argentina

A la fecha no existe normativa nacional que regule específicamente la actividad de la fractura hidráulica, ya sea en reservorios convencionales o no convencionales.
En cambio, existe normativa nacional que ha establecido “normas y procedimientos para proteger el medio ambiente durante la etapa de exploración y explotación de hidrocarburos”. Sin embargo, esta normativa es previa a la reforma constitucional, y por su antigüedad no tiene en cuenta los avances tecnológicos, tanto en los métodos de explotación de hidrocarburos como tampoco en la protección ambiental.

Más aún, con la reforma constitucional y el establecimiento de las Normas de Presupuestos Mínimos, esta resolución ha quedado desactualizada.
Bajo el nuevo ordenamiento jurídico ambiental es la Nación la que debe dictar una norma general y las provincias complementarlas. Sobre este punto efectuaremos un desarrollo en los próximos puntos.
Es en este contexto que la provincia de Neuquén dictó el dec. 1483/12 que establece las “Normas y Procedimientos para la exploración y explotación de reservorios No Convencionales”. A dos años de su entrada en vigencia y luego de evaluar los resultados aportadas hasta el momento, Alonso insta a introducirle una serie de mejoras en torno a los siguientes puntos: “distancias mínimas a poblaciones, distancias entre los reservorios y las napas, parámetros de vertido del flowback tratado y a la incorporación de conceptos esenciales como la necesidad de utilizar las mejores prácticas de la industria”.

Conclusiones

La clave está en la búsqueda del Desarrollo Sustentable, ese desarrollo de las generaciones presentes que no comprometa las generaciones futuras. Esa búsqueda no es sencilla, más aún cuando día a día se desarrollan nuevas técnicas y avances tecnológicos que requieren nuevas regulaciones y controles por parte de las autoridades.

Entendemos que una regulación clara y exigente es la clave para que la actividad sea realizada bajo altos estándares de protección ambiental. No somos los únicos que pensamos en esa línea, de hecho en el documento recientemente emitido por un grupo ex Secretarios de Energía titulado “Compromiso político para una política de estado en e sector energía” estableció que “Se adoptarán normas de preservación ambiental aceptadas internacionalmente y que permiten un desarrollo sustentable de la energía. La exploración y explotación de los recursos fósiles no convencionales (shale gas / shale oil) será objeto de un régimen ambiental especial”.

Hasta aquí hemos expresado nuestro entender desde el punto teórico, que podríamos sintetizar bajo la siguiente fórmula “fractura hidráulica sí, pero no de cualquier modo, ni en cualquier lugar”. Ahora bien, más allá de nuestro entender teórico nos gustaría intentar hacer un aporte desde el punto de vista práctico.

A nivel de la regulación local existente, y como se ha colegido de los puntos anteriores, entendemos que a dos años de la sanción del Decreto 1483/12 de la Provincia del Neuquén ya puede hacerse un análisis de la vigencia del mismo. Estos dos años han permitido adquirir una amplia experiencia práctica y recabar información real del desempeño de la actividad de fractura hidráulica en la Provincia. Veríamos con buenos ojos que se propiciara una revisión del Decreto a efectos de mejorar los puntos flacos del mismo y así lograr mayor protección ambiental y seguridad jurídica para las inversiones del sector.

Así, necesariamente, creemos que deben realizarse modificaciones especialmente referidas a los siguientes puntos: zonas de reserva de sensibilidad ambiental donde no puede realizarse la actividad, distancias mínimas a poblaciones (superficiarios), distancias entre los reservorios y acuíferos, parámetros de vertido del flowback ya tratado; como así también analizarse la incorporación de conceptos esenciales como la necesidad de utilizar las mejores prácticas de la industria.

A nivel nacional, creemos que la República Argentina debe ir un paso más allá. Creemos que el país se debe una Norma que contenga los Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para la Actividad Hidrocarburífera en los términos del artículo 41 de nuestra Constitución Nacional. Esta norma debe regular todos los aspectos ambientales de la actividad y no sólo la fractura hidráulica que tratamos en este trabajo. Debe regularse también y con especial atención las actividades off shore.

Hasta el momento y como describimos, las normas nacionales existentes son previas a la reforma constitucional. Mientras que las provincias han dictado normativa en forma poco uniforme. Inclusive, existen provincias que a raíz del desarrollo de la técnica de la fractura hidráulica tienen potencialidad hidrocarburífera, pero que no poseen ninguna regulación específica. Más gravosa es la situación en provincias que no tiene ninguna experiencia o antecedentes en explotación de hidrocarburos y que aparecen como potenciales zonas para explotar yacimientos no convencionales.

Contar con una norma nacional que unifique la protección ambiental y regule la actividad será un gran avance del proteccionismo ambiental, pero también beneficiará a las empresas del sector, que muchas veces se encuentran con un sinnúmero de regulación desperdigada y en algunos casos contradictoria. Creemos que el empresario no ve al proteccionismo ambiental como una barrera a la inversión o el desarrollo de negocios, pero si ve esas barreras en la inseguridad jurídica, que se manifiesta en las lagunas jurídicas existente, en el dictado de legislación errática y en muchas veces la falta de sustento técnico.

Una norma de presupuestos mínimos de protección ambiental, permitiría asimismo a cada provincia complementar la norma nacional en uso de las facultades constitucionales otorgadas a las provincias. Esta complementariedad podría manifestarse en adaptar la norma a las características propias de cada provincia. Por ejemplo, no será lo mismo realizar actividad de explotación de hidrocarburos en la Patagonia que en la Mesopotamia. También permitirá que alguna provincia sea más proteccionistas, si así lo entienden conveniente, en función de sus objetivos de desarrollo, pudiendo algunas provincias optar por el desarrollo de otras actividades no extractivas.

Finalmente, creemos que no sólo debemos quedarnos con el hecho de contar con una buena regulación, sino que debe lograrse un alto grado de control por parte de las autoridades públicas. En países como el nuestro, muchas veces tenemos rimbombantes leyes de cumplimiento nulo. Creemos que debe dotarse a las Autoridades de Aplicación ambiental del presupuesto, elementos y capacitación necesaria para que ejerzan correctamente sus funciones y que el Desarrollo Sustentable debe ser realmente una política de estado.

Fuente:Shale Seguro

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