Sismos por el fracking en Ohio: Una verdad a medias

El año 2015 arrancó sin descanso en el plano discursivo para la discusión global que rodea al fracking. Muchos medios en todo el mundo salieron a afirmar temerariamente que existe una relación directa entre “terremotos y fracking”, sin considerar la complejidad técnica y matices, sin los que se trata definitivamente de una verdad a medias. El Bulletin of the Seismological Society of America publicó esta semana un nuevo estudio vinculando algunos movimientos sísmicos en Mahoning County, Ohio (USA). Luego de analizar una serie de movimientos de magnitudes entre -1 y 3 grados en la escala Richter, vinculándolos espacialmente con sitios donde se realiza fracturación hidráulica y reinyección de fluidos en el subsuelo.

La primera aclaración, más que necesaria, es que no todo sismo es un terremoto. Sólo los movimientos mayores a 4 grados en la escala de Richter se llaman terremotos, mientras que los de magnitud inferior son microsismos o sismos menores.

De hecho el 0 en la escala de Richter no significa una falta de movimiento, ya que sus valores intentan establecer una relación directa con la energía liberada en el epicentro del movimiento. La escala construida por Charles Richter en la década del 30 del Siglo pasado, cuando no existían instrumentos de gran sensibilidad que sí están disponibles hoy en día. El avance de la tecnología en materia de detección de movimientos sísmicos permite identificar microsismos cada vez más débiles y la escala incorporó de esta manera el segmento de los números negativos. Los movimientos que produce directa y únicamente el fracking son del orden de -4 en la escala Richter, unas 100.000 veces menor al movimiento perceptible por los seres humanos.

Anualmente ocurren en el mundo unos 2.920.000 sismos menores a 2 en la escala de Richter (microsismos), 365.000 entre 2 y 2,9 y 49.000 entre 3 y 3,9. Esta última categoría, en la que entran los mayores movimientos registrados en Ohio (de 3 grados, registrado el 10 de marzo de 2014) es generalmente imperceptible por los seres humanos en superficie y rara vez ocasiona daños.

El momento de la fracturación (que usualmente toma entre 24 y 36 horas por pozo) genera entonces una vibración que trasladada a la escala de Richter es de -4 grados, entonces: ¿Cómo puede ser que se relacione con sismos de 2 o 3 grados? Es imposible explicarlo sin recurrir a la geología. Este tipo de movimientos en el subsuelo pueden (en el peor de los casos) actuar como “la gota que rebalsa el vaso” en una configuración tectónica y estructural donde ya existe una posibilidad concreta de desarrollar este tipo de sismos. ¿Qué es un sismo natural? La liberación de energía en el subsuelo cuando un volumen de roca cede ante un sistema de esfuerzos y sufre una fractura. Esto ocurre a lo largo de rasgos tectónicos activos, principalmente fallas.

Podemos afirmar (como afirmamos siempre) que en una zona tectónicamente activa, donde existen sistemas de esfuerzos y fallas activos, la detonación relacionada con el fracking puede funcionar como “el último empujoncito” para desencadenar un sismo menor de este tipo. Y vale la pena repetirnos en esto: En una zona donde la actividad tectónica naturalmente ya genera sismos y la acumulación de esfuerzos en el tiempo los iba a desencadenar de todos modos.

Lo que ocurrió en Ohio, y lo dice el trabajo publicado (aunque la mayoría de los que lo citan no parece que se hubieran tomado el trabajo de leerlo), es que el epicentro del movimiento mayor (de 3 grados) ocurrió sobre una falla que los trabajos geológicos anteriores no habían descubierto. Esta falla orientada en el sentido de los esfuerzos tectónicos naturales de la región se reactivó, liberando la energía que dio lugar al sismo.

Para terminar corresponde necesariamente aclarar que en nuestro país la fracturación hidráulica o fracking se realiza principalmente en la Cuenca Neuquina para explotar los recursos no convencionales de tipo shale en la Formación Vaca Muerta: En una región donde la actividad tectónica es muy baja, y a una profundidad a la que el comportamiento frágil de las rocas se ve atenuado por las enormes presiones y temperaturas, lo que mitiga la posibilidad de generar sismos (y mucho menos terremotos).

(*) Geólogo y docente de UBA.
Fracking en Argentina

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